Mi segundo mes de embarazo

2 Apr 2014

El segundo mes es cuando normalmente nos enteramos que estamos embarazadas, pues es cuando percibimos la ausencia de la menstruación. Sin embargo, hay mujeres que pueden percibir esto desde el primer instante. Lo importante es estar conscientemente embarazada. Así fue como decidí hacerme la prueba de embarazo cuando tenía un retraso de 6 días y confirmar mi embarazo. 

 

Aunque el mes 1 pasó casi desapercibido para mí, el segundo, debo decir que se me hizo algo largo. El hecho de saber que estaba embarazada y empezar a investigar casi obsesivamente sobre todo lo que pasaba adentro hacía los días eternos. Esto era bueno, pero si en la tarde me atacaba el sueño, podía dormir siestas de hasta ¡3 horas! y esto hacía que mi horario fuera un desastre en donde las noches largas de insonmio aparecieron. 

 

En mi segundo mes percibí con fuerza mi rechazo a ciertos olores y alimentos. La auyama pasó a ser mi peor enemiga, por ejemplo. En las mañanas fue frecuente, aunque de manera leve, sentir las famosas náuseas matutinas. Aunque nunca vomité, al levantarme sentía muchísima hambre pero las náuseas me impedían pensar qué comer. Así, descubrí que lo mejor para empezar el día es levantarse muy lentamente y comer frutas. Comer lechoza (papaya), melon, sandía, mango, cambúr (banana) y cualquier fruta que tuviera a la mano. Luego de amansar mi estómago, entonces sí comerme algo un poco más pesado: un sándwich, una arepa, una taza de avena, granola con yogurt, cereales, galletas, etc. Lo mejor es comer poco pero seguido. 

 

Claro que al sentirme con un poco de malestar, mi humor también cambiaba así que mi segundo mes fue cuando sentí el verdadero coctel de hormonas dentro de mí. Mal humor, con hambre y náuseas, pésima combinación, pero por dicha lo importante es no dejarse vencer por lo que estamos pasando y tratar de vivirlo al máximo, al pleno, con todos los bemoles. Sin resquemor ni dudas. La comunicación es crucial con las personas que conviven con nosotros porque no todos pueden imaginarse por lo que estamos pasando. Contar con la presencia y apoyo de mi esposo fue clave para superar este segundo mes y recibir con más ánimo el tercero. Su paciencia fue un alivio y sus deseos por verme mejor se manifestaron en desayunos en la cama, consentirme con ternura y al ver eso, yo realmente no podía seguir con mi cara de perro y simplemente, quería abrazarlo y agradecerle por su apoyo. 

 

Yo me sentía completamente ajena a mí misma pero conociéndome profundamente. Esta perplejidad no es cosa fácil. Hay que asumir el embarazo con madurez y consciencia, con paciencia y con amor. 

 

En este segundo mes descubrí que no es recomendable pintarse las uñas ni el cabello durante el primer trimestre ya que es la etapa más delicada en cuanto a la formación de nuestor futuro bebé. También noté que las ganas de hacer pipí aumentaron increíblemente, y esto es porque nuestro hígado trabaja duramente para limpiarnos. Así que a tomar mucha más agua que antes. Yo andaba con mi termo de agua para todos lados y la verdad es que muchas veces me despertaba con la boca seca de la sed. 

 

También descubrí que no es recomendable tatuarse, a mí que me encantan los tatuajes ya estaba pensando en hacerme alguno que representara esta importante etapa de mi vida, pero no, será para después. Lo más importante es saber que si bien no estamos enfermas, estamos formando una nueva vida y todo lo que hagamos será indefectiblemente trasmitido a nuestro nuevo ser. 

 

Durante este mes fue cuando por primera vez sentí que me conecté con mi futuro bebé. Me enfoqué en mí como mamá, en cuidarme y por ende, cuidar a mi futur@ hij@. Tomé regularmente ácido fólico y leía con detenimiento las letricas pequeñas de cada cosa que ingería o me provocaba y cuando menos químicos leyera, mejor. Me determiné a ritualizar cada etapa de mi embarazo y así, cada baño que tomaba era una ceremonia, cada aceite y crema que frotaba por mi pancita era una ofrenda y cada canción que escuchaba era una oda a la vida. Me determiné a estar más consciente y a no sentir sentimientos negativos. Claro, esto suena fácil y mágico, pero en realidad me determiné a estar consciente de mis sentimientos y bloquear, transformar aquellos que venían de mis rincones empolvados, oscuros y adoloridos. Simplemente estoy gestando una vida, quiero que esté llena de lo mejor de la vida! Yo soy una portadora y transmisora de amor y emociones, debo procurar filtrarme ahora que estoy formando un ser dentro de mí. 

 

Mi cuerpo cambiaba más evidentemente. Si bien no tenía pancita todavía, mis senos crecían y estaban hinchados. Realmente usar brasiere fue una tortura, así que opté por usar unos deportivos sin varilla para evitar la presión en mis senos. Mi cabello también cambió. Ahora está más liso y suave. Sin duda, las hormonas actúan a todo dar. Mis pezones están creciendo y oscurenciéndose poco a poco. Cada día frente al espejo es un ¡wow! donde cabe el asombro de ser mamá, de sentirse bella y capaz. 

 

En este momento también fue mi primera cita médica y eso ayudó a que mi nivel de responsailidad se elevara. Cuidar lo que se come, cómo se come, lo que se dice, por qué se dice, lo que se hace, cómo se hace; no alzar peso, no hacer ejercicios de alto impacto, no comer sushi, no ingerir ciertas yerbas que a pesar de ser naturales no son buenas para el útero en el primer trimestre (camomila o manzanilla, ruda, albahaca, mejorana, entre otras) Lee mi post sobre lo que no se recomienda durante el embarazo.  Así como también hacer lo que te haga feliz: comer sano, descansar, dormir, leer, proyectar, visualizar, investigar, estudiar, dibujar, hacer música, cantar, ritualizar, respirar, soñar, conversar con tu pareja y familiares sobre la noticia, compartir tus emociones con tus amigas y amigos, escribir, documentar, tomar fotos, eso y más... claro, son actividades que no requieren de mucho esfuerzo físico porque en realidad, el sueño y el cansancio son fortísimos durante el segundo mes. 

 

Supe también que mi embrión crecía 1 mm por día, que a partir de la semana 9 pasa a llamarse feto y que prácticamente toda la esencia de su cuerpo está ya formada. Durante el segundo mes mide de 1 cm y llega hasta 2,5 cm aprox. y por eso la tan deseada pancita todavía no se ve. 

 

Confieso que el segundo mes estuvo marcado por el malestar estomacal y ese revoloteo intestinal. La sensación constante de tener hambre y querer comer a cada rato debe ser controlada. Pero claro, nunca ir a la cama sin haber tomado algo rico y ligero... una tacita de avena o chocolate caliente, un plato de crema de vegetales, un bocadillo de algo que no signifique volver a cenar porque sino el engorde será grande. La idea es engordar 1 kilo ó 2 al mes. No más. 

 

Ese malestar estomacal o reflujo gástrico es típico y yo notaba que siempre tenía ganas de eructar. Por eso, durante este mes, me dediqué a socializar poco y descansar mucho. Además, por recomendación de mis amigas madres, lo mejor que puede hacer una mujer que espera su primer hijo es DORMIRRRR! 

 

 

 

 

 

 

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