Testimonios:

Cada acompañamiento es único. Cada tribu, cada bebé y cada nacimiento me han enseñado algo muy valioso. Acá comparto algunos testimonios.

Agnes, 11 sept. 2018

Rep. Dominicana

Nunca hubiese imaginado que el poder de una doula traspasara tantas limitaciones, entre esas la distancia.

Ceci llegó a nuestra tribu para acompañarnos de cerquita (vía online) a resolver muchas dudas y a inyectar dosis de oxitocina necesarias para seguir. 


Ceci creó la atmósfera para que sintiéramos nuestro nacimiento como familia de una manera muy cómoda. Fue nuestro gimnasio espiritual, gracias a sus datos, ejercicios, visualizaciones y empoderamiento logramos nuestro parto sin medicación. Y además una recuperación que hasta ahora siento que fue parte de su magia. 

Genice.

Manuela, 19 oct. 2018

Suiza

Lo que más me gustó de mi experiencia con Cecilia fue la manera tan amorosa cómo me ayudó a conectarme con mi bebé.

 

Cecilia es una estudiosa, fue sumamente dulce y respetuosa de mis decisiones y procesos. Durante un embarazo particularmente difícil, me dio las herramientas y me ayudó a encontrar la fuerza que necesitaba para transmitirle seguridad y amor a mi bebé, Manuela. Gracias a ella disfruté muchísimo mi embarazo.

 

Recibir los audios por Whatsapp y comunicarnos por ese medio fue muy práctico para mí, la sentí muy cercana durante todo el acompañamiento.

Aurelia.

Tomás, 26 oct. 2019

Madrid

Antes de quedar embarazada de mi segundo hijo sabía de antemano que las cosas serían distintas. Que YO iba a hacer las cosas distintas. Esta vez tendría un parto, iba a informarme mejor y llevar la experiencia con un nuevo aire.

 

Mi primera decisión fue que buscaría una doula para acompañarme. 

Y, en efecto, las cosas fueron distintas. Pero no de la manera en que lo esperaba. Fue un embarazo duro, difícil física y emocionalmente, con un gran énfasis en lo segundo. En la semana 10 se convirtió en un embarazo de alto riesgo que requirió que estuviera en cama mucho tiempo. 

Pospuse la idea de buscar una doula. ¿Cómo podía sin tener la certeza de que mi bebé iba a nacer? Me refugié en la idea de que las cosas mejorarían en algún momento y podría entonces buscar la ayuda, pero al ver que pasaban las semanas y la situación seguía igual entendí que una doula era justo lo que necesitaba para poder superar el momento. Los médicos no podían hacer nada, el trabajo lo tenía que hacer yo. Pero no tenía que hacerlo sola. Conocí a Ceci por allá en el 2003, cuando las dos pensábamos en tener libros y no hijos. Ella se sentaba adelante en clases, yo atrás. Ella con sus jeans y camisas de tiras, yo de negro y cadenas. No era mucho lo que teníamos en común, pero durante los siguientes cinco años compartimos una pasión avasallante por la literatura y su infinidad de mundos. La última vez que la vi desfilaba por los pasillos de la universidad con su toga y birrete. Feliz y orgullosa, la única de Letras graduándose ese día con una manada de comunicadores sociales. 

Once años después, la decisión de escogerla como mi doula fue natural. Necesitaba alguien en quien confiar la tormenta de emociones que me dominaba y que me ayudara a canalizarla, a convertir mi tristeza en serenidad, a entender los procesos por los que estaba pasando. Admito que conocerla desde hace tanto influyó mi decisión, pero ambas habíamos cambiado mucho desde nuestro último encuentro. Ahora nos unían muchas más cosas que en aquellos cinco años de estudio que compartimos. 

Nos reencontramos en nuestras primeras conversaciones. Ambas madres ahora, conectamos en maneras que antes no hubiese sido posible. Me sentí entendida como mujer, aún con todas mis dudas y mis miedos. Me sentí escuchada como madre, en compartir esas dificultades que todas sentimos sin importar el número de hijos o la edad de los mismos. 

A pesar de que la distancia física nos separaba, semana a semana la sentía conmigo en sus notas de voz. Me refugiaba en la tranquilidad que emitía su tono y en sus dulces meditaciones acerca la vida que crecía en mi. Sus mensajes me llenaban de calma en momentos en que la ansiedad se llevaba lo mejor de mí. 

No fue fácil. El trabajo mental y emocional que implica un embarazo de alto riesgo agota hasta al más fuerte. Pero cada día era una pequeña victoria que celebraba acompañada de cerca con mi familia y de lejos con Ceci. 

De esta manera llegué a la semana 38, con la esperanza de que las cosas serían distintas esta vez. Pero lo cierto es que mi bebé tenía otros planes para mi. Él había decidido mucho antes que yo el momento y la forma en que iba a hacer su entrada triunfal a este mundo. Una madrugada, rompiendo su bolsita nos avisó. Entendimos que un parto no sería posible en esas condiciones, venía con los pies puestos sobre la tierra, en podálica. 

Ya el embarazo nos había enseñado que una cosa son nuestros planes y otra muy distinta los planes que la vida tiene para nosotros. En mis conversaciones con Ceci había comprendido la importancia de no resistirme a esos planes, sino entregarme. A dejarme llevar con serenidad y fe de que mi cuerpo es sabio, pero más sabia es la vida gestaba dentro de mí.  A las 8:07 de la mañana le dimos la bienvenida a Tomás Augusto. Una hora más tarde, mientras me recuperaba, lo llevaron hasta donde yo estaba ansiosamente esperando. Lo colocaron en mi pecho y su instinto tomó las riendas. Desde ese entonces no nos hemos vuelto a separar. 

El embarazo había terminado, pero Ceci continuó su acompañamiento unas semana más mientras balanceábamos nuestras energías en un nuevo orden familiar. Nuestra tribu se reconfiguraba y sus palabras me ayudaron a colocar cada cosa en su lugar. 

Siete meses después, mientras escribo y Tomás se alimenta de mi pecho, no tengo más que palabras de agradecimiento a quien nos hizo entender que el embarazo es un camino que trasciende lo físico y lo emocional, y que debemos transitar también con nuestra espiritualidad.

Deisy.

Sarasvati, 4 oct. 2019

Madrid

Recomiendo un acompañamiento con Ceci porque es una mujer muy sabia y muy profunda y hace  transitar la gestación desde la belleza y la espiritualidad .

 

Lo que más me ha gustado ha sido la dulzura,  la carcanía y el amor con la que fui acompañada.

 

A pesar de ser online, mi bella Mama mística hizo que todo fuera tan mágico y tan cercano que la distancia no se percibía.

 

Te amo tanto ceci💕

Giselle.

Luka, 15 oct. 2019

Tenerife

Tener a Ceci como mi doula fue indispensable , en especial para poder llevar adelante un parto en casa.

 

Me dio la información pertinente y me dio herramientas sumamente importante, las cuales me ayudaron a tener un parto MARAVILLOSO!!! ojalá la hubiese tenido cerca mío en mis partos anteriores . 

Lo que más me gustó, fue la complicidad, el conocimiento, el dulce sostén.

 

En los encuentros me sentía la Diosa más diosa jejejeje amada, mágica, empoderada! Gracias amada!!!!

Karla.

Gabriel,  01 oct. 2019

Tenerife

 

Ceci tiene una voz acertiva  que te invita  a conectarte contigo misma a través del ejercicio de la escucha respetuosa a ese Ser que está viviendo dentro de ti.  

 

Muchas veces a las mujeres en el embarazo se nos olvida que no se trata de nosotras solamente... Que hay una personita con voz propia creciendo dentro de ti. Ceci siempre te recuerda que la maternidad es una entrega amorosa y no un hecho personal.


Ceci me invitó a escribirle un poema a Gabriel cuando tenía pocas semanas de gestación. Han pasado 8 meses desde que nació y esas palabras aún nos conectan a diario. Siento que lo acompañarán toda la vida. Estoy agradecida por ese regalo que Ceci nos dio a los dos.


En los encuentro con Ceci me sentía abrazada cariñosamente en momentos - porque no decirlo - de pánico.

 

Meditar con Ceci se convertía en bálsamo en momentos claves del embarazo.

 

Gracias Ceci.

 

Siempre te tendremos presente

 Manuela.

Martina, 07 mayo 2020

Recomiendo a Ceci por su seguridad, confianza, comprensión, respeto al proceso, orientación, disponibilidad, profesionalidad y principalmente experiencia, son solo algunas de las cosas que durante una etapa tan hermosa y a su vez delicada queremos se nos transmita de la persona que decidimos nos acompañe en todo ese maravilloso proceso y Cecilia es todo eso y mucho más aún.

 

Desde nuestro primer contacto me hizo sentir como si nos conocíamos de toda la vida, me ayudó a reforzar la seguridad en mí y a reconocer y saber utilizar ese poder maravilloso que tenemos todas pero sobre todo a saber fluir con el dolor y no verlo como algo negativo sino como un medio que me acercaba cada vez más a mí encuentro con mi bebé. Pienso que todas las mujeres estamos hechas para parir, tenemos todas lo necesario y depende la mayor parte de nosotras pero indudablemente la orientación de cómo hacerlo para que sea una experiencia placentera y no recordarla como un trauma es necesaria y definitivamente para mí Ceci fue un ángel que se me presentó para ayudarme a vivir la mía empoderada y segura de mi misma. 


Lo que más me ha gustado ha sido indudablemente la conexión que se creó desde el primer momento entre nosotras, fue magia, además de la disponibilidad al 100% y en todo momento de Ceci en cada duda que genera la incertidumbre, su entrega y compromiso con el proceso y la energía que me transmite aún después del parto.


Me sentí cómoda en la modalidad online porque sentí en todo momento que Cecilia estaba presente no sentí distancia a pesar de vivir en países diferentes y en el horario que fuese siempre ha estado ahí, estábamos simplemente a una llamada de distancia, incluso el día del parto empecé las contracciones de madrugada y ahí estaba Ceci respondiendome al teléfono, la maravilla de la tecnología. No puedo más que sentir agradecimiento y honrar su labor.  Gracias infinitas.

Dayana.

Mamá Mística  

Tenerife, Islas Canarias

  • Gris Icono SoundCloud
  • Gris Icono de YouTube
  • Facebook Clean Grey
  • Instagram Clean Grey